El alquiler en Madrid vive una situación de urgencia. La escasez de viviendas disponibles, la subida inasumible y acelerada de precios, la venta de bloques a grandes fondos de inversión y el uso de las viviendas con fines turísticos aboca a las vecinas y vecinos a una situación insostenible. Por expresarlo con algunas cifras, el parque de vivienda social en España representa menos del dos por ciento. En la Comunidad de Madrid, en el último año, el precio del alquiler se ha incrementado en un 18 por ciento y un 15 por ciento en Madrid ciudad. Si miramos el incremento del precio del alquiler desde 2014, este se sitúa en un 36 por ciento, alcanzando en el distrito Centro y Puente de vallecas hasta un 40 por cien.

La situación descrita va acompañada por una legislación que deja en una total desprotección a las inquilinas y los inquilinos, puesto que está pensada para el beneficio de la propiedad. Tanto  la Ley de “desahucio exprés” de 2009 como la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) de 2013 actúan de esta manera, al agilizar y facilitar los desahucios por alquiler y reducir el tiempo del contrato de arrendamiento, siempre favoreciendo a las y los caseros. Se estima que en los cuatro últimos años, el 68 por ciento de los desahucios ejectados eran por impago del alquiler, sin contar con aquellos que se efectúan sin que las inquilinas opongan resistencia, que son conocidos como desahucios invisibles.

Es una situación intolerable que, además, se da en un contexto de absoluta precariedad laboral y recortes en los servicios sociales, con lo que para muchos hogares se hace imposible acceder a una vivienda en condiciones y asumir el pago de los suministros básicos. Sobra decir que, como siempre, son los colectivos más desfavorecidos, como los jóvenes, las mujeres, las personas migrantes o quienes no cuentan con ningún ingreso, quienes soportan mayores dificultades.

Es necesario que los y las inquilinas nos organicemos para hacer frente al problema de la vivienda y que, juntas, a través de la lucha y la movilización, consigamos revertirla por completo. Al organizarnos como sindicato estamos intentando construir y unir a un colectivo desprotegido por las leyes que deberían protegerlo: el inquilinato.

Sí, por lo general los sindicatos son organizaciones propias de entornos laborales. Sin embargo, desde hace décadas existen sindicatos de inquilinas por toda Europa (por ejemplo, en Italia y Alemania). Las modalidades de sindicalismo social son muy diferentes y han cambiado mucho a lo largo del tiempo. Los sindicatos de inquilinos han sido de los más activos y a lo largo de su historia han cosechado muchas victorias, solo hay que remontarse, para concoer un ejemplo en el Estado español, a la huelga de los alquileres que se organizó en 1931. La de los sindicatos de inquilinos es una práctica muy valiosa que urge recuperar en este contexto donde la vivienda es considerada como un bien con el que especular y no como una necesidad básica.

 

  • Regular:
    Creemos que es necesaria una legislación nueva que sustituya a la actual Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), que es totalmente insuficiente y que desprotege a las inquilinas.
    Queremos que la Ley, en los diferentes niveles de la Administración, garantice el acceso a la vivienda en alquiler. Urge el control de precios, que se tenga en cuenta el poder adquisitivo de los hogares y que se evite así la especulación inmobiliaria. Se debe dar uso a las miles de viviendas vacías que hay ahora mismo en la Comunidad de Madrid, promover alquileres sociales y aumentar el parque de vivienda pública.
  • Dignificar:
    La opción de vivir de alquiler siempre ha sido considerada una opción menor y pasajera y, por ello, fácil de despreciar. De hecho, la LAU ha permitido todo tipo de abusos contra las inquilinas y actualmente nos deja desprotegidas. Queremos que eso se acabe y que la opción de vivir de alquiler sea una opción digna. Exigimos frenar los desahucios por alquiler, contratos más favorables para las inquilinas y que no se pueda pedir una fianza superior a la de un mes de arrendamiento. Pedimos, además, que se garanticen los suministros básicos y las condiciones de habitabilidad de los hogares (que sean viviendas que permitan tener una buena vida).
  • Organizarnos:
    Tras la última burbuja inmobiliaria, las reformas legislativas han permitido e incentivado que grandes fondos de inversión y entidades financieras internacionales inviertan en viviendas en alquiler a través de las SOCIMIS y que los grandes bancos estén trabajando conjuntamente para empezar a especular en el mercado del alquiler con las viviendas vacías que poseen.
    Si ellos se están organizando, nosotras también debemos hacerlo. Queremos que el inquilinato conforme una comunidad capaz de darse apoyo mutuo y asesoramiento en defensa de sus derechos y de hacer efectivas todas sus demandas.

Se puede resumir la actividad del Sindicato de Inquilinas de Madrid en tres ejes principales: el asesoramiento, la formación y la movilización.

  • Asesoramiento: Es importante que las y los inquilinos seamos conscientes del potencial que tiene que nos unamos para compartir nuestra problemática personal y encontrar, en colectivo, la manera de superarla. El Sindicato de Inquilinas de Madrid apuesta por el asesoramiento colectivo como herramienta de organización y se celebran asambleas públicas periódicas en las que aprendemos en grupo las estrategias más efectivas para cada caso. Además de soluciones políticas, también es crucial conocer los resquicios que nos deja la vía jurídica para resolver la situación de algunos hogares.
  • Formación: La mayoría de inquilinos firman sus contratos de alquiler sin saber cuál es la ley que los regula, que es la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) con la reforma que se le aplicó en 2013. Conocer esta Ley es una necesidad fundamental para cualquier inquilina/o, porque, con independencia de lo que se haya firmado, es la que marca el régimen del alquiler y la que prima siempre frente a cláusulas abusivas. En este sentido, el Sindicato promueve talleres para conocerla y aprender a defender al inquilinato. Además, hay otros ejes de formación imprescindibles que pasan por conocer las competencias de las diferentes administraciones, aprender el contexto socioeconómico y político en el que tienen lugar los desmanes en vivienda o tomar conciencia de los repertorios de luchas de los diferentes colectivos por la vivienda que existen y han existido para actualizarlos.
  • Movilización: Es primordial coordinar la acción contra la problemática del alquiler. Uno de los retos más grandes que encontramos es unir a todas las inquilinas e inquilinos, a las vecinas de los bloques de viviendas que han sido vendidos a fondos buitre y unirnos con otros colectivos que luchan por la vivienda para crear una movilización amplia y efectiva.

Manifiesto Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, 12 de mayo de 2017

Tanto en Madrid como en su área Metropolitana los precios del alquiler han alcanzado máximos históricos. En los últimos doce meses el precio del alquiler ha subido casi un 15% en Madrid y un 18 % en el conjunto de la comunidad autónoma.  Esto, sumado a los bajos salarios medios de la población (casi el 50% cobra menos de 1.000€), provoca una auténtica situación de emergencia para quienes no tenemos una vivienda en propiedad. La elevada demanda, la escasez y la carestía de la oferta, así como las garantías que se exigen hacen que encontrar un alquiler sea cada vez más difícil. Y también resulta muy difícil seguir pagando un alquiler: mientras que cada vez les dedicamos un mayor porcentaje de nuestros salarios, los precios no paran de subir. Además hay otros efectos indirectos: la expulsión de los vecindarios tradicionales hacia la periferia, el elevado número de desahucios por impago de renta (el 68 % del total de los desahucios durante los últimos cuatro años) y la exclusión del mercado del alquiler de los sectores más desfavorecidos, que se ven empujados hacia soluciones habitacionales no formales.

Las causas de este fenómeno son estructurales. El Estado ha profundizado su intención liberalizadora y flexibilizadora en las últimas modificaciones normativas (desahucio express en 2008, reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos en 2013): se ha priorizado la vivienda libre y la compraventa frente al alquiler, faltan políticas destinadas a facilitar el alquiler (ayudas sociales, vivienda social) y, en definitiva, la propiedad privada y el libre mercado prevalecen sobre los derechos de las inquilinas.

Pero además de estas causas estructurales, existen otras, coyunturales, que han llevado a la conformación de una segunda burbuja inmobiliaria. Por su creciente rentabilidad, el mercado del alquiler se ha convertido en la nueva apuesta del maltrecho sector inmobiliario y pretende erigirse en un nuevo motor de crecimiento de la economía española. Además, la proliferación de alquileres turísticos a través de plataformas mal llamadas “colaborativas” como Airbnb conlleva incrementos en el precio de las viviendas, cuyos propietarios prefieren alquilar durante periodos más cortos a un precio más caro. De esta forma, el derecho a la vivienda queda subordinado frente al beneficio de los fondos de inversión y de los especuladores.

Ante esta situación, hemos dicho basta y hemos decidido autoorganizarnos para dar una respuesta colectiva. Reivindicando la fecunda tradición de las luchas por el alquiler a principios del siglo XX y las actuales luchas de afectadas por la hipoteca y por el derecho a la ciudad, hemos decidido crear un Sindicato de Inquilinas e Inquilinos. Hoy, aquí, empezamos el proceso de construcción de una herramienta con la que luchar por nuestros derechos: los derechos del inquilinato. El pasado nos enseña que solo a través de la lucha, la organización y el apoyo mutuo es posible revertir el enorme desequilibrio de poder que hay entre inquilinato y propietarios. Estamos convencidas de que este Sindicato es el contrapeso a ese desequilibrio de poder.

Por todo esto, hacemos un llamamiento y una invitación a todas las personas de Madrid para que se incorporen a este camino hacia la creación de un Sindicato de Inquilinas: para poder vivir en nuestros barrios con garantías y derechos, para demostrar una vez más que la unión hace la fuerza.

Sindicato de Inquilinas, 12 de mayo de 2017